Fundación Honrar la Vida
Historia de la Fundación Honrar la Vida

Nuestra Historia

Un largo caminar construyendo esperanza, educando con amor y honrando la vida desde 1987.

"Nuestra historia es a la vez la historia de dos barrios antagónicos: Jaime Roldós y Pisullí, lugares que hoy son parte de nosotros y nosotros parte de ellos."

1987

Enganchados en una aventura de vida

La Fundación empezó su inserción en los barrios urbanos marginales con un proyecto dónde 150 niños y niñas elaboraron juguetes de Navidad. Los chicos construyeron dos juguetes, uno para ellos y otro para compartir con niños de un barrio vecino, Atucuho.

El objetivo era revalorizar el sentido de la Navidad, el frío reparto masivo de juguetes a las personas de escasos recursos afectaba su dignidad. Con trabajo y buena voluntad se rescató una celebración que se había convertido en algo comercial.

Como se esperaba, el proyecto desarrolló en los pequeños fabricantes mayores destrezas, acrecentó su autoestima y permitió que sientan que son capaces de conseguir las cosas por ellos mismos. Del otro lado, se fortaleció el compromiso de los voluntarios y la unidad del grupo.

Principios de los 90s

El Barrio

Las invasiones de tierras estaban en auge y surgen dos barrios; sin luz ni agua, con calles polvorientas, casas de cartón o de madera, con cubiertas de plástico o de zinc. Afuera, el baño, una letrina.

La repartición de tierras enfrentó a los vecinos. El horror, el miedo y la muerte rondaron durante casi 4 años. En el medio, las nuevas generaciones, niños y niñas que continuaban sus vidas entre juegos y risas.

Por ellos, se decidió Honrar la Vida defendiéndola en su punto más frágil, porque a pesar de sus temores, sus rostros llenos de tierra estaban llenos de magia.

15 Años de Labor

Domingo a domingo

Para la Fundación, el Domingo Comunitario fue vital. Los voluntarios se reunían el sábado previo con el objetivo de que los niños reciban una comida nutritiva y balanceada al menos una vez a la semana, complementando su educación con actividades artísticas y lúdicas.

La pobreza se reflejaba a cada paso, la rudeza, la discriminación hacia los niños. Por eso, no podía ser cualquier día, era el de la alegría, del juego y de la 'comidita'.

Las primeras veces se cocinó a leña. Con el tiempo, el apoyo de las madres sería incondicional. Los voluntarios se volvieron cocineros, enfermeros, psicólogos, maestros. Al finalizar cada domingo, regresaban recordando el viaje a un mundo sin etiquetas, agradeciendo el privilegio de descubrir el rostro de Dios en ellos.

Allí se construyó nuestra metodología que abarca: Cuerpo, Mente y Espíritu, impulsada por sacerdotes como Allan Mendoza y Julio Gortaire.

1991 - 1994

Las Tareas Dirigidas y el Grupo Juvenil

Luego de 2 años de inserción, observamos la falta de apoyo académico. Creamos un espacio de encuentro y tareas dirigidas los sábados por la mañana.

Algunos niños del domingo comunitario crecieron, entonces creamos la Ludoteca (1994), un espacio de recreación y formación. Se logró formar un grupo juvenil comunitario que servía a la comunidad arreglando cercas y haciendo sociabilización.

En los "viernes sociales" compartíamos con ellos, aprendiendo a divertirse sin drogas ni alcohol, reforzando lazos inolvidables.

1999

El Centro Educativo Honrar la Vida

Al ver que había niños que no encajaban en el sistema tradicional, creamos el Centro Educativo Honrar la Vida. Un camino que ni soñamos: niños libres, confiados y bien alimentados; y adultos enamorados de la propuesta.

Empezamos en una casa pequeña. Luego los niños se triplicaron, incluso creamos el área para menores de 5 años. La realidad familiar era muy dura: padres albañiles o guardias, madres cabeza de hogar, problemas de alcoholismo y maltrato.

Para 1999 inauguramos el edificio nuevo, entregado en comodato por la Fundación Mariana de Jesús. Un lugar grande, confortable, y especialmente lleno de magia.

2006 - Actualidad

Culminación y Actualidad

En el 2006 asumimos el reto de la gestión de los Centros Infantiles del Buen Vivir en convenio con el MIES, finalizando el proyecto en 2018.

Hoy contamos con un centro educativo que recibe a numerosos niños brindándoles formación integral, inclusiva y excelente alimentación. Nuestra oferta extracurricular se ha expandido a: Percusión, Cocina, Huerto Escolar y Danza Afro.

La magia sigue viva.