Nuestra historia es a la vez la historia de dos barrios antagónicos: Jaime Roldós y Pisullí, lugares que hoy son parte de nosotros y nosotros parte de ellos.

Historia

1987, enganchados en una aventura de vida
La Fundación empezó su inserción en los barrios urbanos marginales con un proyecto dónde 150 niños y niñas elaboraron juguetes de Navidad. Los chicos construyeron dos juguetes, uno para ellos y otro para compartir con niños de un barrio vecino, Atucuho.

El objetivo era revalorizar el sentido de  la Navidad, el frio reparto masivo de juguetes a las personas de escasos recursos afectaba su dignidad. Con trabajo y buena voluntad se rescató una celebración que se había convertido en algo comercial. Como se esperaba, el  proyecto desarrolló, en los pequeños fabricantes de muñecas y coches de madera, mayores destrezas. Acrecentó su autoestima y permitió que sientan que son capaces de conseguir las cosas por ellos mismos.

Del otro lado, se fortaleció el compromiso de los voluntarios, fueron largas noches de trabajo en casa de Carlos Wong, ahí se ajustaba la calidad de los Juguetes pero también se construía la unidad del grupo.

A propósito, esas “noches espectaculares”, como las describen los miembros de la fundación, eran de alegría e integración; las carcajadas no paraban, llegaron a  instaurar el concurso ‘limón de oro’ para las bromas o chistes más agrios que escuchaban.

Al final, este proyecto los enganchó, el programa motivó a los jóvenes universitarios, que tras conocer esta nueva realidad desarrollaron otro proyecto; el Domingo Comunitario, un espacio de convivencia, cuyo objetivo era brindar al menos un día a la semana una comida balanceada y nutritiva, así como desarrollar una experiencia de educación alternativa que complete la educación recibida en los colegios públicos, en una relación adulto niño de respeto y amor.
El Barrio.- Todo empezó a principios de los 90, cuando las invasiones de tierras estaban...
Domingo a domingo durante 15 años
Los sábados: las tareas dirigidas y el grupo juvenil
El culminar de un largo caminar y el comienzo de uno nuevo
Culminación y actualidad

HONRAR LA VIDA ES:

Una actitud en la que usamos

los ojos para ver la belleza de la vida,

la mente para reconocerla como algo excepcional,

el alma para descubrir a Dios en ella...

Es aprovechar al máximo nuestros dones

y hacer que los demás también lo hagan

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